domingo, 1 de septiembre de 2013

Arrancando motores

¡Hola a todos, futuros lectores!

Comienza hoy mi andadura por las procelosas aguas del blogging, desconocidas hasta ahora para mi.

Este blog cobra sentido en torno a las ganas que tengo de compartir mis ideas, proyectos, "cacharreos" y espero que los exitazos  :D
Además estoy orgulloso de haber podido configurar todo en tiempo récord. Que parece que si no me miro hasta la última opción de todo, reviento... En este caso, tenía un Pepito Grillo rondándome la cabeza y diciéndome que sabía perfectamente que ahora no es tiempo de cacharreo. Cada vez que se me iba la cabeza, ahí estaba con el mazo en alto lista para recordarme sutilmente que me disperso. Ay, Lola, y lo que te rondaré morena...

Me presentaré ahora, visto que la Bienvenida la escribiré más adelante.

Soy un inventor nato, desde pequeño me ha gustado saber descubrir cómo funcionan las cosas, qué tienen dentro. La caja negra no va conmigo. Aunque lo abra sólo para cerrarlo, tengo que saber qué tiene dentro. ¿Compartís ese placer tan especial de mirar donde nadie mira? ¿El placer de constatar que las cosas no son inmutables, que el mundo está a nuestra disposición? Debe ser una mini-megalomanía, como soy racional y sé que no puedo dominar el mundo... pues domino los cuatro cables que tengo entre las manos, jejeje.

Para muestra un botón:
Pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión

Como veréis aquí mismo (veamos si la foto cae en su sitio), soy un auténtico fanático de nuestros amigos los chinos:

Calidad suficiente para andar por casa, precio muy económico, la delicia de la espera... que tardan más de un mes desde que lo pagas, jo. Alimentación total del SAV

Pero en cuanto llega el paquetito con los nuevos juguetes, la cabeza vuelve a funcionar como el día que lo ves por primera vez en el catálogo: las aplicaciones posibles, las pruebas, cómo conectarlo todo.
El alma del inventor
El inicio de una nueva aventura

Desde este blog me gustará mucho haceros partícipes de las nuevas ideas y de los proyectos que comienzan. Y por supuesto de los proyectos que acaban, que ójala fueran todos pues no hay peor destino que el olvido del cajón.

Muchas gracias!
Seguimos inventando